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Cuando dormir o calmar la ansiedad se convierte en una dificultad diaria

  • Foto del escritor: Centro EIZA
    Centro EIZA
  • 19 jul
  • 5 min de lectura

Actualizado: 20 jul




La noticia sobre el uso prolongado de benzodiacepinas en Euskadi invita a reflexionar sobre una realidad frecuente: muchas personas tienen dificultades para dormir, calmar la ansiedad o desconectar.


La medicación puede ser necesaria, pero en algunos casos también es importante comprender qué está manteniendo el malestar.


Hay muchas personas que llegan al final del día agotadas, pero no consiguen descansar.


El cuerpo está cansado, pero la mente continúa funcionando. Aparecen preocupaciones, pensamientos repetitivos, conversaciones pendientes, tareas por resolver o miedo a no poder dormir.


A veces la sensación es muy clara: “Estoy muy cansada, pero no puedo parar”.


En los últimos días, el Departamento de Salud y Osakidetza han informado de que, a 1 de enero de 2026, más de 300.000 personas en Euskadi mantenían tratamientos con benzodiacepinas por encima del tiempo recomendado.

Las benzodiacepinas son medicamentos que pueden utilizarse para tratar la ansiedad o el insomnio y pueden resultar útiles cuando están indicadas y se toman bajo supervisión médica.


La iniciativa de Osakidetza, denominada Benzocarta, busca informar a las personas que las utilizan y favorecer la revisión de los tratamientos prolongados.


Más allá del dato, esta noticia nos invita a mirar una realidad importante: muchas personas tienen dificultades para dormir, calmar la ansiedad o sostener el malestar emocional en su vida diaria.


La medicación puede ser una ayuda necesaria


La medicación puede proporcionar un alivio importante en determinados momentos.


Cuando una persona lleva tiempo sin dormir, vive con ansiedad intensa o atraviesa una situación especialmente difícil, disminuir los síntomas puede ayudarle a recuperar cierta estabilidad.


Por eso, no se trata de enfrentar medicación y terapia. Ambas pueden complementarse dependiendo de las necesidades y circunstancias de cada persona.


Cualquier cambio en la medicación debe realizarse siempre con la supervisión del profesional médico que la ha prescrito. Las benzodiacepinas no deben reducirse ni suspenderse de manera brusca o por iniciativa propia.


Cuando el cuerpo no consigue desconectar


Dormir no depende únicamente de estar cansados.


A veces una persona está agotada, pero su organismo continúa en alerta. La mente repasa lo ocurrido durante el día, anticipa lo que puede suceder mañana o intenta resolver todos los problemas antes de acostarse.


Puede aparecer entonces un círculo difícil de romper:

Cuanto peor duermo, más ansiedad siento durante el día. Y cuanto más ansiedad siento, más difícil me resulta dormir por la noche.

La falta de descanso puede afectar al estado de ánimo, la concentración, la memoria, la paciencia, la energía y la forma en la que nos relacionamos con otras personas.


Por eso, cuando la ansiedad o el insomnio se mantienen, puede ser importante ampliar la mirada y preguntarnos qué está sosteniendo ese malestar.


¿Qué puede haber detrás de la ansiedad o del insomnio?


En algunas personas encontramos estrés mantenido, preocupación excesiva, duelos, sobrecarga familiar, exigencia, miedo, responsabilidades o experiencias difíciles.


Otras no identifican una causa concreta, pero sienten que viven en tensión, que les cuesta parar o que necesitan permanecer pendientes de todo.


En consulta escuchamos con frecuencia frases como:


“Me meto en la cama y empiezo a darle vueltas a todo”.

“No sé qué me pasa, pero no consigo relajarme”.

“Tengo miedo a no dormir”.

“Necesito tomar algo porque, si no, no descanso”.


Estas frases no hablan de falta de voluntad. Hablan de malestar, agotamiento y de un organismo que quizá lleva demasiado tiempo funcionando en modo de alerta.


¿Cómo puede ayudar la terapia psicológica?


La terapia psicológica puede complementar el tratamiento médico y ayudar a comprender qué está manteniendo la ansiedad o las dificultades para descansar.


Dependiendo de cada caso, el trabajo terapéutico puede centrarse en:


  • identificar los pensamientos y preocupaciones que dificultan el descanso;

  • aprender recursos de regulación emocional;

  • abordar el miedo a no dormir;

  • revisar situaciones de estrés o sobrecarga;

  • trabajar experiencias que continúan generando inseguridad;

  • desarrollar una relación más flexible con la incertidumbre y el control.


Cuando el insomnio se mantiene durante un periodo prolongado, también puede ser necesario valorar intervenciones psicológicas específicas para los problemas de sueño o realizar una revisión médica.


No existe una única respuesta adecuada para todas las personas. En algunos casos será necesaria la medicación; en otros, la terapia psicológica, cambios en el ritmo de vida o una combinación de diferentes intervenciones.


¿Puede ayudar la terapia EMDR?


En algunas personas, la ansiedad, la dificultad para dormir o la sensación de alerta constante están relacionadas con experiencias difíciles que todavía generan activación en el presente.


No siempre hablamos de grandes acontecimientos traumáticos. También pueden influir situaciones de estrés mantenido, pérdidas, experiencias médicas, relaciones difíciles o etapas en las que la persona sintió que debía estar constantemente pendiente de lo que podía ocurrir.


Cuando existe esta relación, la terapia EMDR puede ayudar a procesar las experiencias que continúan generando malestar.


El objetivo no es borrar lo sucedido, sino favorecer que pueda integrarse de una forma más adaptativa y que la persona recupere progresivamente una mayor sensación de calma y seguridad.


Esto no significa que todas las personas con insomnio o ansiedad necesiten EMDR. Es necesaria una valoración individual para comprender qué está ocurriendo y decidir cuál es el abordaje más adecuado.


En Centro EIZA ofrecemos terapia EMDR presencial en Bilbao y también en formato de terapia online.


¿Cuándo puede ser útil pedir ayuda?


Puede ser recomendable consultar cuando la ansiedad o los problemas de sueño empiezan a interferir en la vida diaria:


  • llevas semanas durmiendo mal;

  • la preocupación ocupa gran parte del día;

  • sientes irritabilidad, agotamiento o tensión corporal;

  • te cuesta concentrarte o desconectar;

  • tienes miedo a no poder dormir;

  • dependes de una única estrategia para calmarte;

  • notas que el malestar se mantiene o va aumentando.


Pedir ayuda no significa que algo esté fallando. Puede ser el primer paso para comprender qué necesitas y encontrar otras formas de cuidarte.


¿Te sientes identificada o identificado?


Si la ansiedad, el insomnio o la sensación de alerta están afectando a tu vida diaria, puedes ponerte en contacto con nuestro equipo.

En Centro EIZA valoramos cada situación de forma individual y ofrecemos atención psicológica presencial en Bilbao y online.


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Referencias bibliográficas


  • Departamento de Salud y Osakidetza. (2026). El Departamento de Salud y Osakidetza ponen en marcha la Benzocarta, una herramienta innovadora para fomentar el uso adecuado de benzodiacepinas. Gobierno Vasco.

  • Edinger, J. D., Arnedt, J. T., Bertisch, S. M., et al. (2021). Behavioral and psychological treatments for chronic insomnia disorder in adults: An American Academy of Sleep Medicine clinical practice guideline. Journal of Clinical Sleep Medicine, 17(2), 255-262.

  • World Health Organization. (2025). Anxiety disorders.


Artículo elaborado y revisado por el equipo de Centro EIZA

Psicólogas Generales Sanitarias especializadas en ansiedad, trauma psicológico, terapia EMDR y acompañamiento emocional. Atención presencial en Bilbao y terapia online.


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