Ayuda psicológica para el duelo en Bilbao: ¿cuándo pedir apoyo?
- Centro EIZA

- hace 3 días
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“Siento que la vida continúa para los demás, pero yo me he quedado parada”.
Esta es una de esas frases que pueden aparecer cuando una persona está atravesando una pérdida.
No corresponde a ningún caso concreto. Refleja una experiencia que muchas personas describen: el mundo continúa avanzando, pero interiormente resulta difícil encontrar la manera de seguir.
La muerte de alguien importante puede afectar a nuestra vida cotidiana, nuestros vínculos, nuestros planes y, en ocasiones, incluso a la forma en la que entendemos quiénes somos.
El duelo no sigue un calendario
No existe una única manera de vivir una pérdida.
Algunas personas necesitan hablar de lo ocurrido. Otras prefieren guardar silencio. Pueden aparecer tristeza, rabia, culpa, miedo, alivio, confusión, sensación de vacío o dificultad para conectar con las propias emociones.
También pueden surgir cansancio, falta de concentración, alteraciones del sueño, cambios en el apetito o una menor capacidad para disfrutar de aquello que antes resultaba importante.
La intensidad de estas reacciones puede variar de un día a otro. A veces parece que empezamos a encontrarnos algo mejor y, de pronto, una canción, una fecha, un lugar o una conversación hacen que la ausencia vuelva a sentirse con mucha fuerza.
Esto no significa necesariamente que la persona esté retrocediendo o que esté viviendo el duelo de una manera incorrecta. Cada proceso está influido por la relación con la persona fallecida, las circunstancias de la muerte, la historia personal, el apoyo disponible y el momento vital en el que ocurre.
¿Cuándo puede ser útil pedir ayuda psicológica?
No es necesario esperar a encontrarse completamente desbordado para consultar.
La terapia puede ofrecer un espacio de acompañamiento cuando la persona necesita hablar de lo ocurrido, comprender sus reacciones o encontrar una manera de afrontar la pérdida.
Puede ser especialmente útil pedir apoyo cuando:
el dolor ocupa gran parte del día y resulta difícil encontrar momentos de alivio;
cuesta retomar las actividades y responsabilidades cotidianas;
aparecen sentimientos persistentes de culpa, rabia o responsabilidad;
se evitan lugares, personas o recuerdos relacionados con la pérdida;
las circunstancias de la muerte aparecen repetidamente en forma de imágenes o pensamientos;
existe una sensación de bloqueo o desconexión emocional;
se han producido varias pérdidas en un periodo corto;
la persona siente que no dispone de apoyo suficiente;
el malestar afecta de forma importante al descanso, el trabajo, las relaciones o el cuidado personal.
En algunas ocasiones, el dolor permanece con una intensidad que dificulta significativamente la vida cotidiana. Esto no significa que exista un tiempo exacto para dejar de sentir tristeza, pero sí puede indicar que la persona necesita un acompañamiento más específico. La CIE-11 reconoce que algunas reacciones de duelo pueden volverse persistentes e incapacitantes, siempre teniendo en cuenta el contexto personal y cultural.
Pedir apoyo no significa olvidar
Algunas personas sienten que encontrarse mejor podría significar olvidar a quien murió, dejarlo atrás o restarle importancia a la relación compartida.
Sin embargo, el objetivo de la terapia no es borrar el recuerdo ni eliminar el vínculo.
Se trata de favorecer que la pérdida pueda integrarse en la propia historia, de manera que recordar no resulte siempre abrumador y la persona pueda volver a conectar progresivamente con su vida presente.
Avanzar no significa dejar de querer. Puede significar ir encontrando una nueva forma de relacionarse con la ausencia y con el vínculo que permanece.
¿Cómo puede acompañar la terapia psicológica?
El proceso terapéutico debe adaptarse a las necesidades, la historia y el momento de cada persona.
La terapia puede ofrecer un espacio para:
expresar emociones que quizá no encuentran lugar en otros contextos;
comprender las reacciones que aparecen durante el duelo;
trabajar sentimientos de culpa o asuntos que se perciben como pendientes;
afrontar fechas, lugares o situaciones especialmente difíciles;
procesar las circunstancias de la pérdida;
recuperar progresivamente rutinas, relaciones y proyectos;
fortalecer los recursos personales y la red de apoyo;
encontrar una forma propia de mantener el vínculo con la persona fallecida.
La investigación indica que las intervenciones psicológicas específicamente centradas en el duelo pueden reducir el malestar y mejorar el funcionamiento cuando las dificultades se han vuelto persistentes y afectan significativamente a la vida cotidiana.
Cuando la pérdida también ha sido traumática
No todas las pérdidas se producen en las mismas circunstancias.
Cuando una muerte ha sido repentina, violenta, inesperada o ha ocurrido durante una experiencia médica especialmente difícil, el duelo puede estar acompañado de miedo, impotencia, culpa, imágenes intrusivas o una sensación persistente de peligro.
En ocasiones, la persona siente que no puede recordar a su ser querido sin que aparezcan inmediatamente las imágenes del hospital, del accidente, de los últimos momentos o de la noticia de la muerte.
En estos casos, puede ser necesario trabajar no solo la ausencia, sino también la forma en la que se vivieron esos acontecimientos.
¿Puede utilizarse la terapia EMDR en el duelo?
Cuando la pérdida está asociada a recuerdos especialmente perturbadores o a una experiencia traumática, la terapia EMDR puede valorarse como parte del proceso terapéutico.
El objetivo no es acelerar el duelo ni eliminar las emociones naturales relacionadas con la pérdida. Se busca trabajar aquellos recuerdos, imágenes, pensamientos o emociones que continúan generando un malestar muy intenso en el presente.
No todas las personas que atraviesan un duelo necesitan EMDR. Su conveniencia debe valorarse individualmente, teniendo en cuenta la historia de la persona, las circunstancias de la pérdida y sus necesidades actuales.
La evidencia específica sobre EMDR aplicado al duelo todavía es limitada. Un ensayo realizado con personas que habían perdido a alguien por homicidio encontró mejoría con una intervención que combinaba terapia cognitivo-conductual y EMDR, aunque no permite atribuir los resultados exclusivamente a EMDR. Por ello, es importante presentar este abordaje como una posibilidad clínica que debe valorarse en cada caso, no como una respuesta general para todos los duelos.
Ayuda psicológica para el duelo en Bilbao
En Centro EIZA ofrecemos acompañamiento psicológico a personas que están atravesando una pérdida, tanto de manera presencial en Bilbao como mediante terapia online.
Nuestro equipo está formado por Psicólogas Generales Sanitarias con formación especializada en trauma psicológico, ansiedad, dificultades emocionales y terapia EMDR. El centro ofrece atención presencial en Bilbao y online, y cuenta con profesionales formadas y acreditadas en EMDR por EMDR Europa.
Cada proceso comienza con una valoración individualizada para comprender qué ha ocurrido, cómo está afectando la pérdida y qué tipo de acompañamiento puede adaptarse mejor a la persona.
No es necesario saber de antemano qué terapia necesitas. Puedes contarnos brevemente qué estás viviendo y te orientaremos sobre la profesional del equipo que pueda acompañarte.
No tienes por qué atravesarlo en soledad
Pedir apoyo no significa que estés viviendo el duelo de forma incorrecta ni que no seas capaz de afrontarlo.
A veces significa reconocer que lo ocurrido ha sido importante y que necesitas un espacio en el que poder hablar, comprender lo que sientes y encontrar tu propia manera de continuar.
En Centro EIZA ofrecemos atención psicológica presencial en Bilbao y terapia online.
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Referencias bibliográficas
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Shear, K., Frank, E., Houck, P. R., & Reynolds, C. F. (2005). Treatment of complicated grief: A randomized controlled trial. JAMA, 293(21), 2601-2608.
Bryant, R. A., et al. (2024). Cognitive behavior therapy versus mindfulness in treatment of prolonged grief disorder: A randomized clinical trial. JAMA Psychiatry.
Van Denderen, M., de Keijser, J., Stewart, R., & Boelen, P. A. (2018). Treating complicated grief and posttraumatic stress in homicidally bereaved individuals: A randomized controlled trial. Clinical Psychology & Psychotherapy, 25(4), 497-508.
Artículo elaborado y revisado por el equipo de Centro EIZA
Psicólogas Generales Sanitarias con formación especializada en trauma psicológico, ansiedad, duelo y terapia EMDR.
Atención presencial en Bilbao y terapia online.


