Mi hijo se distrae con facilidad: ¿debo preocuparme?
- Centro EIZA

- hace 6 días
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"Mi hijo se distrae con facilidad."
"Parece que no escucha."
"Empieza una tarea y enseguida pierde el interés."
"Necesita que le repitamos las cosas varias veces."
Estas son algunas de las preocupaciones que muchas familias comparten cuando observan dificultades de concentración en sus hijos e hijas.
Cuando esto ocurre, es habitual pensar rápidamente en problemas de atención o en dificultades académicas. Sin embargo, la capacidad de concentración depende de muchos factores y puede verse influida por aspectos emocionales, físicos, familiares y ambientales.
Comprender qué hay detrás de estas dificultades es el primer paso para poder ayudarles.

La atención es una capacidad que se desarrolla
La concentración no es una habilidad que aparece de forma automática. Se desarrolla progresivamente a medida que el cerebro madura y las funciones ejecutivas se van consolidando.
Estas funciones incluyen habilidades como mantener la atención, controlar impulsos, planificar tareas, organizar información y adaptarse a nuevas situaciones.
Por este motivo, la capacidad para mantener la atención durante un tiempo prolongado será diferente según la edad del niño o la niña.
Además, cada menor tiene su propio ritmo de desarrollo, por lo que las comparaciones con hermanos, compañeros o amigos no siempre resultan útiles.
¿Qué puede dificultar la concentración?
Existen múltiples factores que pueden influir en la atención infantil.
Cansancio y falta de sueño
Dormir bien es fundamental para el aprendizaje, la memoria y la regulación emocional.
Cuando un niño duerme menos de lo que necesita, es frecuente observar:
Mayor distracción.
Irritabilidad.
Impulsividad.
Dificultades para seguir instrucciones.
Menor tolerancia a la frustración.
Estrés y preocupaciones emocionales
Los niños también experimentan estrés.
Problemas familiares, cambios importantes, dificultades con amistades, conflictos escolares o preocupaciones que los adultos desconocen pueden ocupar gran parte de sus recursos atencionales.
Cuando la mente está preocupada, resulta mucho más difícil concentrarse en el presente.
Exceso de estímulos
Vivimos en un entorno lleno de pantallas, notificaciones y estímulos constantes.
El cerebro infantil puede acostumbrarse a recibir información rápida y cambiante, haciendo que actividades que requieren atención sostenida, como leer, estudiar o realizar tareas escolares, resulten más difíciles.
Dificultades emocionales
La ansiedad, el miedo, la tristeza o determinadas experiencias difíciles también pueden afectar a la capacidad de atención.
A veces el problema no es la concentración en sí misma, sino el malestar emocional que existe detrás.
¿Siempre significa que existe un trastorno?
No.
Aunque algunas dificultades atencionales pueden estar relacionadas con trastornos del neurodesarrollo, en muchas ocasiones las dificultades de concentración son consecuencia de factores emocionales, ambientales o evolutivos.
Por eso es importante realizar una valoración adecuada antes de sacar conclusiones.
Comprender qué está ocurriendo permite ofrecer la ayuda más adecuada en cada caso y evitar preocupaciones innecesarias.
¿Qué nos dice la investigación?
La investigación actual muestra que la atención está estrechamente relacionada con el desarrollo cerebral, la regulación emocional y el contexto en el que crecen los niños y niñas.
La neuropsicóloga Adele Diamond (2013) señala que las funciones ejecutivas, entre las que se encuentra la atención, están influenciadas por factores como el estrés, el bienestar emocional y el entorno de aprendizaje.
Además, diversos estudios han encontrado que las intervenciones basadas en mindfulness pueden contribuir a mejorar la atención, la autorregulación emocional y algunas funciones ejecutivas durante la infancia y la adolescencia.
Por ejemplo, una revisión sistemática realizada por Zenner, Herrnleben-Kurz y Walach (2014) concluyó que los programas de mindfulness desarrollados en contextos educativos pueden producir mejoras moderadas en el rendimiento cognitivo y en la capacidad de atención de niños y adolescentes.
Estos hallazgos apoyan la importancia de abordar las dificultades de concentración desde una perspectiva amplia, teniendo en cuenta tanto los aspectos cognitivos como los emocionales.

¿Cómo pueden ayudar las familias?
Existen pequeñas acciones cotidianas que pueden favorecer la concentración:
Mantener rutinas estables.
Favorecer un descanso adecuado.
Reducir distracciones durante las tareas.
Establecer tiempos de trabajo adaptados a la edad.
Alternar actividad y descanso.
Valorar el esfuerzo más que el resultado.
Crear espacios de escucha donde puedan expresar cómo se sienten.
Cuando los niños se sienten comprendidos y acompañados, resulta más fácil desarrollar sus capacidades.
Mindfulness y atención infantil
El mindfulness puede ser una herramienta muy útil para ayudar a niños y adolescentes a desarrollar una mayor capacidad de atención.
A través de ejercicios adaptados a su edad, aprenden a observar sus pensamientos, reconocer sus emociones y dirigir voluntariamente su atención hacia el momento presente.
Además de favorecer la concentración, estas prácticas pueden contribuir a:
Mejorar la regulación emocional.
Reducir la ansiedad.
Incrementar la conciencia corporal.
Desarrollar recursos para afrontar situaciones difíciles.
En Centro Eiza ofrecemos programas de mindfulness para niños, adolescentes y familias basados en el método de Eline Snel, adaptados a cada etapa evolutiva y dirigidos por instructoras certificadas.

¿Te preocupa la concentración de tu hijo o hija?
Si observas dificultades persistentes de atención, problemas de organización, impulsividad o un impacto significativo en su bienestar emocional o académico, puede ser útil realizar una valoración profesional.
En Centro Eiza acompañamos a niños, adolescentes y familias desde un enfoque cercano e individualizado, ayudándoles a comprender qué puede estar influyendo en sus dificultades y qué recursos pueden resultar más útiles con un equipo especializado.
📞 Si te gustaría recibir más información o solicitar una cita, puedes ponerte en contacto con nosotras. Estaremos encantadas de escucharte y valorar contigo cuál puede ser la mejor forma de ayudarte.
Preguntas frecuentes
¿Es normal que mi hijo se distraiga con facilidad?
Sí. La capacidad de atención se desarrolla progresivamente durante la infancia. Sin embargo, cuando las dificultades son muy frecuentes o generan malestar significativo, puede ser recomendable realizar una valoración.
¿Las emociones pueden afectar a la concentración?
Sí. La ansiedad, el estrés, las preocupaciones o experiencias difíciles pueden dificultar la capacidad de mantener la atención.
¿Puede ayudar el mindfulness?
Diversos estudios sugieren que los programas de mindfulness pueden favorecer la atención, la regulación emocional y el bienestar psicológico en niños y adolescentes.
Referencias
Diamond, A. (2013). Executive Functions. Annual Review of Psychology, 64, 135–168.
Zenner, C., Herrnleben-Kurz, S., & Walach, H. (2014). Mindfulness-based interventions in schools—A systematic review and meta-analysis. Frontiers in Psychology, 5, 603.
Semple, R. J., Lee, J., Rosa, D., & Miller, L. F. (2010). A randomized trial of mindfulness-based cognitive therapy for children: Promoting mindful attention to enhance social-emotional resiliency in children. Journal of Child and Family Studies, 19(2), 218–229.
Artículo elaborado por el Equipo de Centro Eiza.


