
Trauma psicológico
"No trabajamos solo síntomas; intentamos comprender la historia que hay detrás del malestar."
Equipo Centro EIZA
Comprender lo que te ocurre para poder avanzar
A veces sabemos que hemos vivido situaciones difíciles. Otras veces no identificamos ningún acontecimiento concreto, pero sentimos que algo sigue pesando en nuestro día a día.
Quizá te cuesta confiar en los demás, te sientes en alerta constante, reaccionas de forma intensa ante determinadas situaciones o arrastras una sensación de malestar que parece no desaparecer.
En ocasiones, estas dificultades pueden estar relacionadas con experiencias que han dejado una impacto emocional y que nuestro sistema nervioso no ha podido procesar completamente.
En Centro Eiza acompañamos a personas que desean comprender lo que les ocurre y recuperar una mayor sensación de seguridad, bienestar y equilibrio emocional.

¿Qué es el trauma psicológico?
Cuando hablamos de trauma no nos referimos únicamente a acontecimientos extremos.
El trauma puede surgir tras experiencias que nos han hecho sentir miedo, impotencia, soledad o desbordamiento emocional y para las que no hemos contado con los recursos necesarios para afrontarlas en ese momento.
Cada persona vive las experiencias de forma diferente. Lo importante no es solo lo que ocurrió, sino cómo afectó a nuestro sistema emocional.
Algunas señales que pueden indicar impacto traumático
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ansiedad o preocupación constante
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vergüenza
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control excesivo
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autoexigencia
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sensación de alerta permanente
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dificultad para relajarse
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bloqueos emocionales
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recuerdos que siguen generando malestar
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baja autoestima
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dificultades en las relaciones
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miedo al abandono o al rechazo
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síntomas físicos sin una explicación médica suficiente
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sensación de desconexión emocional
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problemas de sueño
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dificultades en tus relaciones
Estas señales no significan necesariamente que exista un trauma, pero pueden indicar que determinadas experiencias siguen teniendo un impacto en el presente.
A veces el trauma no se manifiesta únicamente como un "mal" recuerdo
Cuando pensamos en trauma solemos imaginar recuerdos dolorosos o acontecimientos difíciles. Sin embargo, en muchas ocasiones sus efectos aparecen de formas menos evidentes.
Algunas personas viven con una sensación constante de vigilancia o tensión, como si tuvieran que estar siempre preparadas para que algo ocurra.
Otras experimentan una fuerte autoexigencia, dificultades para confiar en los demás o una sensación persistente de no sentirse suficientemente válidas.
También puede aparecer una sensación de desconexión emocional, dificultad para identificar lo que se siente o para conectar con las propias necesidades.
En ocasiones, estas formas de relacionarnos con nosotros mismos y con los demás pueden estar vinculadas a experiencias que dejaron una huella emocional significativa.
No todos los traumas son iguales
Trauma por acontecimientos concretos
Accidentes, agresiones, enfermedades graves, pérdidas, intervenciones médicas o situaciones de gran impacto emocional.
Trauma relacional
Experiencias repetidas a lo largo de la infancia o la adolescencia relacionadas con el rechazo, la crítica constante, la falta de seguridad emocional o relaciones difíciles.
Trauma complejo
Cuando las experiencias dolorosas se mantienen en el tiempo y afectan profundamente a la forma en que una persona se relaciona consigo misma y con los demás.
Trauma médico
El diagnóstico de una enfermedad, tratamientos complejos, hospitalizaciones o procedimientos médicos pueden generar una importante huella emocional.
Este es un ámbito en el que contamos con experiencia específica en el acompañamiento psicológico.
Cuando el impacto emocional tiene que ver con las relaciones
No todas las experiencias traumáticas tienen su origen en un único acontecimiento
En ocasiones, el malestar está relacionado con experiencias repetidas en las que la persona no pudo sentirse segura, comprendida o validada emocionalmente.
La crítica constante, el rechazo, la falta de apoyo emocional, la inseguridad en las relaciones o determinadas experiencias durante la infancia pueden dejar una huella profunda que influya en la autoestima, la confianza y la forma de relacionarse con los demás.
Comprender el origen de estos patrones puede ser un paso importante para construir relaciones más seguras y una mayor sensación de bienestar.

¿Cómo puede ayudar la terapia EMDR?
La terapia EMDR permite comprender el origen de determinadas reacciones y desarrollar recursos para afrontarlas de una manera diferente.
El objetivo no es olvidar lo ocurrido, sino que aquello que vivimos deje de tener el mismo impacto en nuestro presente.
Trabajamos desde un enfoque integrador adaptado a las necesidades de cada persona.
EMDR y Trauma
En Centro Eiza contamos con formación especializada en EMDR, un abordaje terapéutico ampliamente utilizado en el tratamiento de experiencias traumáticas y acontecimientos vitales difíciles.
EMDR ayuda a que el cerebro pueda procesar experiencias que han quedado almacenadas de forma disfuncional, favoreciendo una reducción del malestar emocional y una mayor sensación de bienestar.
Un espacio para comprender, cuidar y avanzar
En Centro Eiza ofrecemos un espacio seguro y respetuoso donde poder comprender lo que te ocurre, desarrollar nuevos recursos y avanzar hacia una vida con mayor bienestar emocional.
Solicita información o concierta una primera cita.
¿Cuándo puede ser útil pedir ayuda?
Puede ser un buen momento para buscar apoyo profesional si sientes que:
determinadas experiencias siguen afectando a tu presente
el malestar emocional interfiere en tu vida diaria
repites patrones que te generan sufrimiento
te cuesta recuperar la sensación de tranquilidad y seguridad
No es necesario esperar a encontrarse al límite para pedir ayuda.
Un abordaje basado en la evidencia científica
En Centro Eiza trabajamos desde una práctica clínica basada en la evidencia científica y adaptada a las necesidades de cada persona.
La investigación ha mostrado que las experiencias traumáticas pueden influir en la forma en que percibimos el mundo, regulamos nuestras emociones y nos relacionamos con los demás.
Asimismo, organismos internacionales como la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la American Psychological Association (APA) incluyen la terapia EMDR entre los tratamientos recomendados para el trastorno por estrés postraumático.
Referencias
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World Health Organization (2013). Guidelines for the Management of Conditions Specifically Related to Stress.
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American Psychological Association (2017). Clinical Practice Guideline for the Treatment of PTSD in Adults.
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Shapiro, F. (2018). Eye Movement Desensitization and Reprocessing (EMDR) Therapy: Basic Principles, Protocols, and Procedures.
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van der Kolk, B. A. (2015). The Body Keeps the Score: Brain, Mind, and Body in the Healing of Trauma.

En mi práctica clínica acompaño con frecuencia a personas que han vivido experiencias difíciles, pérdidas, situaciones médicas complejas o relaciones que han dejado una huella emocional.
Mi formación en EMDR y trauma me permite abordar estas dificultades desde una perspectiva respetuosa, adaptada al ritmo y necesidades de cada persona.
Mi experiencia trabajando con trauma
"Puedes conocer más sobre nuestro enfoque en la página de Terapia EMDR."
